COMPOSICIÓN DEL SUELO
Al principio era sólo la piedra. El suelo aún no existía, pero, lentamente a lo largo de millones de años, el calor y el frío rajaron la piedra, al mismo tiempo que la fuerza de las aguas y de los vientos destruían enormes terrones de rocas.
El desgaste de la piedra dio origen a la arena y la arcilla y se preanunció el suelo. De la profundidad de los océanos aparecieron las primeras señales de vida. Minúsculos vegetales comenzaron a avanzar sobre la tierra, colonizándola lentamente. Surgieron entonces los precursores de la vida animal, los protozoos.
El suelo sólo comenzó a formarse cuando los primitivos vegetales y animales pasaron a habitar la tierra. Formaron un nuevo organismo vivo, fundamental para la vida en la tierra: el suelo agrícola. Este es la mezcla de minerales dispuestos en un orden, cementados por la materia orgánica, trabajada por un ejército de hongos, bacterias, insectos y lombrices.
A continuación veremos como el agricultor puede obtener, mantener y aumentar la fertilidad de su tierra, teniendo la seguridad de que, bien tratado y sano, el suelo será más productivo
UNA CUESTION DE ESTRUCTURA Y TEXTURA
La calidad de un suelo depende de la cantidad y de la agregación de sus partículas minerales.
La fertilidad del suelo depende de la proporción y también de la agregación de tres tipos básicos de partículas minerales: arena, limo y arcilla, ellas son el resultado de la desintegración de las rocas por la variación de la temperatura y por la acción del agua, de los vientos, de microorganismos y de raíces.
Las arenas, desde las gruesas hasta las finas, formadas por cuarzo, feldespastos, micas y minerales primarios, son las partículas mayores. Varían de 2 a 0.05 mm. de diámetro, según las normas internacionales. El limo es una partícula intermedia entre 0.05 y 0.002 mm. de diámetro, también constituido por mica, cuarzo, feldespastos y otros minerales. Las más finas, con diámetro inferior a 0.002 mm., son las arcillas. Ellas son el resultado de la disolución de los minerales contenidos en las rocas, principalmente óxido de hierro y aluminio.
La textura de un suelo, por lo tanto, depende de la cantidad de cada uno de estos tres minerales.
Su estructura es determinada por la distribución y características de esas partículas. Para el productor ambas son características muy importantes, porque las propiedades físicas y químicas del suelo, que condicionan su fertilidad, dependen de ellas.
Lo que hace la Diferencia: como el agua queda retenida entre los terrones de arena, arcilla y materia orgánica que dan la estructura al suelo.

ALIMENTO DE LAS PLANTAS
De las tres partículas que componen la parte mineral del suelo, la arcilla es la más importante para la alimentación de las plantas, ella provee varios de los principales nutrientes para los vegetales. Ese mecanismo ocurre en dos fases: primero las partículas de arcilla (con cargas eléctricas negativas) atraen a los nutrientes con cargas positivas existentes en el agua del suelo, como el hidrógeno, el calcio, el sodio, el potasio y el magnesio. Así esos nutrientes quedan fijados en la superficie de cada partícula y no son llevados por el agua de lluvia.
Luego son traspasados a las raíces, poco a poco, a medida que la planta lo necesita, esa propiedad es conocida técnicamente como capacidad de cambio. La CIC, por ello, es la capacidad de un suelo de ceder nutrientes a las plantas. Los agentes de ese cambio son la arcilla y también la materia orgánica, como se verá mas adelante. La mayoría de esos nutrientes están formados por átomos o agrupamientos de átomos con cargas positivas -los llamados cationes-.
Hay varios tipos de arcillas. Dependiendo de la mayor o menor capacidad de proveer nutrientes a las plantas, ellas son consideradas más ricas (como las montmorillonitas) o más pobres (como las caolinitas).
Las arcillas de suelos de Europa y de gran parte de los E.E.U.U, tienen CIC mayores que de los países tropicales.
Por ello las tierras de esas regiones serían, teóricamente, más fértiles que las de Brasil.
En compensación, la producción de materia orgánica en climas tropicales es mayor. Si ella fuera dejada en el terreno este permanecerá blando y húmedo, permitiendo que las raíces exploren un área mayor de suelo para buscar sus alimentos.
En tanto si los suelos fueran secos y compactos, las raíces no conseguirán crecer libremente para buscar su alimento, eliminando la ventaja de suelos tropicales.
La arena no tiene la misma capacidad que la arcilla de almacenar y ceder nutrientes a las plantas, mas deja al suelo blando y suelto permitiendo que el aire y el agua penetren con facilidad. El agua en exceso también penetra con mayor facilidad en la arena, no encharcando el suelo.
El limo tiene propiedades semejantes a la de la arcilla y de la arena. Por eso, en la práctica para la clasificación del suelo, en cuanto a su textura, se consideran apenas la arena y la arcilla.
De esta manera se dice que un suelo es arenoso o arcilloso, cuando predominan uno de los dos y cuando esos minerales se encuentran en iguales cantidades, el suelo es areno-arcilloso.Así la tierra conserva sus nutrientes

DIFERENCIAS ENTRE LOS DISTINTOS TIPOS DE SUELO
En general, el suelo arenoso es suelto y deja que a las raíces el aire y el agua penetren con facilidad. Los suelos muy arenosos no consiguen retener la humedad, porque la mayor parte del agua se escurre. Su CIC es bajo porque tiene poca arcilla. Eso explica porque este tipo de suelo necesita recibir abono y agua con mayor frecuencia que un arcilloso. Lo más importante es que ese tipo de suelo reciba materia orgánica para volverse más consistente, aumentando su capacidad de retener agua.
El suelo arcilloso suele ser más compacto: el aire y el agua circulan con dificultad y por ello la producción agrícola acostumbra a ser baja.
También en este caso es conveniente colocar materia orgánica, volviendo el suelo más leve, blando y productivo.
De estas observaciones básicas podemos sacar algunas conclusiones:
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Los suelos más productivos y fáciles de manejar son los que contienen cerca del 20 % de arcilla, 5 % de materia orgánica y un 75 % de arena. |
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En general los suelos arenosos tienen mayor resistencia a la erosión causada por las lluvias, ya que el agua se infiltra mejor en este tipo de suelos, no escurriéndose el agua por la superficie. |
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En tanto, ellos son más susceptibles que los arcillosos a la erosión causada por la fuerza del viento, que arrastra los granos sueltos sobre la superficie. |
UN SUELO BIEN ESTRUCTURADO
La distribución y la unión de las partículas de arena, limo y arcilla en un terreno determinan la estructura de un suelo. Unida a la textura, esa característica es importante para la agricultura porque determina mayor o menor facilidad en el trabajo de la tierra (arar, rastrear, subsolar, etc.) La resistencia del suelo, la erosión, la capacidad de infiltración del agua, las condiciones de desarrollo de las raíces, la temperatura del suelo, la actividad de los organismos del terreno (bacterias, hongos, lombrices, etc.), la circulación del aire y del agua, y muchas otras cualidades.
En la práctica es importante saber que un suelo bien estructurado está formado por grumos o agregados del suelo, pequeños terrones de arena, limo y arcilla mezclados y colados por materia orgánica. Es preciso que antes la materia orgánica sea digerida por los seres vivos, desde los mayores, como las hormigas y lombrices, así como por los microscópicos también (hongos y bacterias). El producto de esta digestión es una cola llamada “Bacteriana” que vuelve los terrones estables y resistentes a la acción del agua, no desarmándose fácilmente
LOS CUIDADOS CON EL SUELO
El agricultor puede mejorar o empeorar la estructura de un suelo, dependiendo de cómo lo maneje.
Por ejemplo, una arada hecha en un terreno muy seco o muy húmedo puede causar perjuicios prolongados a la estructura, porque transforma los terrones en polvo o amasa y compacta el suelo. La estructura puede ser perjudicada si ciertos monocultivos son mantenidos durante varios años en el terreno. Por lo contrario, la rotación de cultivos mejora la estructura de la tierra.
En un suelo bien estructurado se forman pequeños canales llamados poros, por donde las raíces penetran y el agua y el aire circulan.
Con grumos estables, los poros se mantienen y el suelo permanece suelto, no se plancha, cuando esto ocurre la corrección puede ser hecha con la incorporación de materia orgánica y con la protección de la superficie del suelo. En algunos casos, esto se hace por medio de encalado, porque el calcio en proporciones adecuadas tiene el poder de juntar los granos de arcilla, dando inicio a la agregación de partículas minerales.
UNA PRUEVA SIMPLE
Quien no quiera recurrir al análisis de laboratorio para conocer el tipo de suelo puede adoptar un procedimiento simple:
Con una palita de jardín cave un pequeño pozo de 20 cm de profundidad.
Retire una parte de la tierra removida, coloque en un recipiente de vidrio liso y transparente, complete con agua y agite bien. Deje reposar.
Una serie de diferentes capas deben aparecer. Abajo quedará la arena, de granos más gruesos, en el medio la arcilla, de partículas más finas. Arriba una capa negra de humus, que puede no ser perceptible. Un poco de arcilla fina tal vez quede en suspensión en el agua, especialmente si la tierra fuera colorada. En la superficie del agua sobrará la materia orgánica no descompuesta, como hojas, plantas y trozos de madera.
Comparando el tamaño de las capas es posible tener una idea del tipo de suelo. Si hubiera menos de 15% de arcilla, será arenoso; entre 20 y 40% de arcilla, será areno-arcilloso; con más de 40% de arcilla será arcilloso.
La materia orgánica de los suelos rojos difícilmente alcanza el 5%. Por lo tanto, considérese feliz de conseguir una capa negra en el vidrio: ella indica la presencia de materia orgánica.
LOS RESTOS QUE VALEN MUCHO
De origen vegetal o animal, la materia orgánica se transforma en humus y alimento para las plantas.
Materia orgánica (MO) es una expresión muy usada, a pesar de que su definición es vaga. Hay diversos tipos de materia orgánica, en distintos estados de descomposición y con propiedades muy diferentes.
La materia orgánica del terreno está presente normalmente en un 1,5% a 3,5%. Los análisis de suelo obtienen en laboratorios el porcentaje de MO multiplicando el tenor de un elemento de muestra del suelo -el carbono- por 1,7%. Este procedimiento no es exacto, pues el análisis no distingue un pedazo de cuerno del estiércol de gallina, de la misma forma ella no da importancia a las enormes diferencias entre raíces de plantas, abono verde, basura compuesta y humus. No diferencia humus estable al agua de humus soluble en agua (lo primero es bueno y lo segundo es perjudicial).
Un dato importante sobre la materia orgánica es que ella está formada por dos tipos de materiales
· Los restos de animales y vegetales en diferentes fases de descomposición, y
· El humus resultante de reacciones entre nuevas sustancias formadas.
El humus, producto final de los procesos de descomposición, es la parte activa de la materia orgánica y la más estable, con propiedades que influyen en la fertilidad del suelo y en la producción de los cultivos.
Todo humus es materia orgánica, mas no toda materia orgánica es humus. Además, dependiendo de las condiciones del suelo en que los restos orgánicos son descompuestos se forman los diferentes tipos de humus:
1)- HUMUS MULL: Se forma cuando la descomposición de la materia orgánica se da en un suelo rico en calcio, con Ph superior 5.5, suelto, aireado y con vida microbiana bien activa. Ese tipo de humus produce grumos estables, dando al suelo buena estructura y resistencia a la erosión, con ello el agua, el aire y las raíces penetran con facilidad en el terreno.
2)- HUMUS MODER: Es formado por la descomposición de la materia orgánica en el suelo con Ph entre 4 y 5.5, o en lugares donde la actividad de los microorganismos que descomponen los restos orgánicos es reducida por causa del clima frío, no se trata de un humus tan bueno como el MULL, aunque así todavía tiene propiedades que benefician el suelo y las plantaciones.
3)- HUMUS MOR: Se forma en terrenos ácidos (Ph inferior a 4), compactados o encharcados (por lo tanto sin aire) o en lugares de clima muy fríos. En esas condiciones, los microorganismos tienen dificultades para multiplicarse y para descomponer la materia orgánica. Una de las sustancias predominantes en ese tipo de humus son los ácidos fúlvicos, pobres en nitrógeno y perjudiciales para el suelo pues se combinan con el Ca, Fe y Mg, dejándolos indisponibles. Son muy solubles en agua, siendo por eso arrastrados con facilidad por el agua de lluvia, ese es un ejemplo de humus perjudicial en el terreno. En los análisis del suelo ella puede aparecer como materia orgánica, confundiendo al agricultor. El humus mor es fácil de reconocer cuando se agita la tierra en un recipiente con agua: el líquido queda oscuro. El Río Negro de Amazonía recibe el nombre por el color del agua, teñido por los ácidos fúlvicos del humus mor.
Por lo tanto un terreno suelto, aireado, bien drenado y con Ph alto forma un humus rico, el terreno mal cuidado forma otro tipo de humus, que lo empeora cada vez más.
TRNSFORMACION EN ALIMENTOS
La superficie del suelo cubierto por vegetación es un verdadero depósito de materiales orgánicos -hojas, estiércol, raíces, insectos muertos- que entran en descomposición.
Eso ocurre por medio de dos procesos:
El material orgánico es descompuesto por los organismos del suelo. Además de ser triturados por los mayores, como hormigas y lombrices, también es atacado por los menores, como bacterias y hongos, así ellos lo transforman en dióxido de carbono (que entra en las hojas y participan de la fotosíntesis), en agua, en minerales (que entregan nitrógeno, azufre, fósforo, potasio y diversos micronutriente para las plantas) y en ácidos carbónicos, nítricos y sulfúricos (que reaccionan con los minerales del suelo y liberan más nutrientes para los cultivos). Las plantas aprovechan todas las materias orgánicas. La materia orgánica que pasa más fácilmente por el proceso de mineralización son las plantas jóvenes, los abonos verdes, las partes más tiernas de los vegetales, el estiércol fresco y el estiércol líquido, todos fácilmente descompuestos.
HUMIFICACION
Las partes más viejas o más endurecidas así como la paja o estiércol viejo, o compuestos orgánicos de descomposición más difícil y lenta, contribuyen directamente en la formación del humus.
Pero, a pesar de que el humus (mull y moder) son la parte más estable de la materia orgánica, pueden ser también degradados.
En climas cálidos y húmedos la descomposición del material orgánico, hasta el más resistente, es rápida. No hay tiempo suficiente para la formación del humus, en vez de eso ocurre la combustión acelerada de la materia orgánica. En regiones de clima frío, aumenta la cantidad de materia orgánica acumulada en el suelo.
El clima tropical ofrece, entretanto, una ventaja: el crecimiento de la vegetación también es rápido y exuberante, y la cantidad de materia orgánica producida es muy grande.
Es el caso de Brasil y Misiones. Podemos y debemos incorporar al suelo, continuamente, residuos orgánicos como restos de hojas, pasto, abono verde y otros. Esa es la única manera de mantener un nivel adecuado de materia orgánica en el suelo y un poco de humus. De cualquier modo, la incorporación debe hacerse esperando resultados a largo plazo, porque los beneficios de la materia orgánica demoran algunos años en aparecer.
Ahora un factor muy importante en el manejo de la materia orgánica es el tratamiento del suelo. En climas tropicales, cuando más se trabaja el terreno (con aradas y rastreadas principalmente) más se destruye la materia orgánica. Arar es una metodología adoptada en Europa para exponer el suelo al sol y al calor, ya que en invierno, queda meses bajo el hielo. Nosotros debemos hacer exactamente lo contrario: aquí la vida del suelo es muy activa y precisa ser controlada con el sombreamiento de la superficie del terreno, para que la materia orgánica no desaparezca. Además una de las ventajas de la plantación directa y de cultivo mínimo, es mantener el material orgánico en la tierra.
RESULTADO QUE APARESE EN LA COSECHA
La materia orgánica, especialmente el humus, favorece el aumento de la producción, al mejorar las características físicas, químicas y biológicas del suelo, dando a las plantas condiciones ideales para su desarrollo.
En el caso de las características físicas ella actúa de la siguiente manera:
Mejorando su estructura: el humus, o en su ausencia, los productos de descomposición de la paja, (que son los ácidos poliurónicos), se unen con la arcilla formando pequeños terrones, los grumos, estables y resistentes a la erosión. Por eso, es siempre mejor incorporar paja y estiércol a que abonar con estiércol puro.
Aireando suelos arcillosos y agregando los arenosos: Los suelos pesados (arcillosos) quedan más sueltos y más fáciles de ser trabajados, por lo que los grumos formados por la materia orgánica dejan la tierra menos pegajosa y con poros entre los granos. Suelos arenosos, a su vez son mejorados con la unión de partículas, no quedando excesivamente sueltos y sujetos a la erosión.
Aumentando la capacidad de retención de agua: la materia orgánica hace como una esponja, consigue almacenar una cantidad de agua de cuatro a seis veces superior a su propio peso. De esta forma permite reducir los efectos de la seca y los gastos como la irrigación.
Manteniendo constante la temperatura: la materia orgánica es mala conductora de calor o aislante, con ella, la temperatura del suelo no sube mucho. Un terreno sin materia orgánica puede tener un aumento de temperatura de hasta treinta grados centígrados, en un período de 24 horas, en cuanto con materia orgánica manteniendo todas las otras condiciones, el aumento no pasará de diez grados centígrados. Eso es importante porque las altas temperaturas perjudican a la mayoría de las plantas cultivadas, secándose o haciendo gastar mucha energía para irrigar.
Con relación a las características químicas la materia orgánica actúa de la siguiente forma:
Almacenando nutrientes: como tiene cargas eléctricas negativas la materia orgánica atrae ciertos nutrientes con carga positiva como el calcio, magnesio y potasio, que así no son llevados por el agua de la lluvia y la irrigación. En la práctica, eso significa mayor resistencia del suelo a los cambios de las plantas (lo que es conocido como “poder tampón”, mejor aprovechamiento de fertilizantes y mejor disponibilidad de nutrientes para las plantas. Esta última propiedad conocida como capacidad de cambio catiónica es alta en las arcillas y muy alta en humus.
Disolviendo calcáreos y fosfatos: los ácidos formados en la descomposición de la materia orgánica (carbónico, nítrico, sulfúrico, cítrico y otros) atacan los correctivos, liberando calcio, fósforo y otros nutrientes para el suelo y para las plantas.
Asociándose a los micronutrientes: la materia orgánica se une el hierro, magnesio, zinc y cobre protegiendo y liberando esos micronutrientes para las plantas a medida que ellas los necesitan.
Los compuestos resultantes de las uniones de la materia orgánica con esos elementos son también conocidos como “quelatos”.
La materia orgánica modifica las características biológicas de un suelo del siguiente modo:
Aumentando la vida del suelo: ella es alimento y energía para los organismos vivos en la tierra al mantenerla suelta y aireada, lo que posibilita el desarrollo de los pequeños seres que descomponen los restos de vegetales y animales.
Favoreciendo los rizobios: esas bacterias (Rhizobium Sp) entran en las raíces de leguminosas como poroto, arveja, abonos verdes y otros, entregándoles el nitrógeno que retiran del aire, permitiendo un gran aumento de la producción. La “EMBRAPA” garantiza que con rizobios en las raíces del poroto se puede reemplazar la fertilización de cobertura con nitrógeno, economizando hasta 100 Kg de sulfato de amonio por hectárea.
Aumentar la resistencia de las plantas a plagas y enfermedades: Es sabido que las plantas cultivadas en suelos abonados con materia orgánica son más resistentes a las plagas y enfermedades. Por ejemplo, el abono verde con mucuna negra y el uso de estiércol hacen disminuir mucho la población de nemátodes nocivos, además de eso, hormigas cortadoras se apartan de las huertas cuando se usan compuestos orgánicos. Los descubrimientos en ese campo son nuevos, pero ya indican que la materia orgánica produce sustancias capaces de acelerar el crecimiento de las plantas y otras que funcionan como antibióticos.
UNA RESETA PARA CADA CASO
La materia orgánica hace bien al suelo y a las plantas, pero es preciso saber usarla.
Dos preguntas son muy importantes:
¿ Es mejor usar abono orgánico de descomposición rápida o lenta?
¿ Se debe enterrar la materia orgánica o dejarla sobre la superficie del suelo?
El abono orgánico de descomposición rápida (abono verde) cede más rápido nutrientes a los organismos del suelo y a las plantas. Por ejemplo, si el cultivo está con las hojas amarillas por falta de nitrógeno una aplicación de estiércol líquido hace volver el verde en pocos días.
Otro ejemplo son las legumbres usadas como abono verde, luego de su incorporación al suelo entregan gran cantidad de nitrógeno, con él, las bacterias, hongos y otros descomponedores de materia orgánica se multiplican velozmente (el nitrógeno posibilita la formación de proteínas, que forman los cuerpos de los microorganismos). Es bueno recordar que el uso de estos elementos por los seres vivos es muy intenso durante el primer mes de aplicación, y en ese tiempo no sobra nada para las plantas. Después, el nitrógeno comienza a ser mineralizado (es uno de los procesos de transformación orgánica) y liberado para el cultivo.
Ese es el momento de plantar. Por lo tanto, es preciso esperar de treinta a sesenta días para plantar en un terreno en el que se incorporó abono verde.
El abono orgánico de descomposición lenta (compuesto orgánico, hojas, estiércol curtido), así como las partes más viejas de los vegetales, formadores del humus, al contrario tienen menor efecto nutritivo inmediato. Su función principal es cohesionar el suelo, mejorar su estructura, ser reserva de nutrien