miércoles, 25 de junio de 2008

Los Pequeños Seres Mágicos

Un fantástico mundo de seres vivos puebla y enriquece la tierra. Sin ellos la agricultura no existiría.

Un gramo de tierra puede contener hasta 4 billones de seres vivos, que es casi la población humana del planeta. Esta fantástica concentración de vida exige reflexionar al respecto. La menor acción del hombre como caminar por el terreno ya modifica a esa delicada estructura. ¿Qué decir entonces del paso de pesadas máquinas, de las quemas y de los agrotóxicos?.

La agricultura debe ser practicada en armonía con la naturaleza, para ello es necesario entender el funcionamiento de los seres vivos de la tierra.

En general, las personas no interactúan con los seres vivos del suelo, a no ser que uno de ellos se convierte en plaga y comience a ser perjudicial. Pero los diminutos animales y vegetales, la mayoría microscópicos, tienen funciones importantes, de modo que, si se acabasen la agricultura desaparecería, y el hombre también.

Su trabajo es variado: los pequeños túneles construidos por larvas e insectos, lombrices y hormigas sirven para que circulen el aire y agua y que penetren  las raíces de las plantas.

Además, esos animales y los pequeñísimos vegetales, trituran y descomponen la materia orgánica, tornándola en macro y micronutrientes disponibles para las raíces de las plantas. Hacen más: fabrican el Humus, que mejora la estructura del suelo, producen sustancias que ayudan a los cultivos a crecer, a defenderse de las plagas y enfermedades (el primer antibiótico descubierto fue la penicilina, producida por un hongo) y otras sustancias que tienen la función de cementar los agregados del suelo, formado por los minerales, así, estos agregados se vuelven  resistentes a la acción de la lluvia y el viento.

Si no estuviesen esos pequeños trabajadores que descomponen y transforman la materia orgánica, todas las plantas y animales que mueren formarían una capa tan espesa que impediría que nazca algo más  en la tierra.

Esas son algunas de sus actividades físicas y biológicas. Ellos también participan de la química del suelo, produciendo ácidos que disuelven los nutrientes minerales del terreno, como fósforo y potasio (respectivamente P y K de los abonos NPK) y los vuelven absorbibles por las plantas.

Así mismo al nitrógeno (la N del trío NPK), los microorganismos lo retiran del aire y suministran a las plantas. Para ello el aire debe circular en los macroporos.

El peso de billones de bacterias y hongos  útiles a la agricultura existentes en una pequeña porción de tierra, sumado al peso de los insectos, lombrices y otros pequeños organismos varía de 2,3 a 10 tn/ha, mucho más que el peso de los bovinos que puedan vivir en esa área. Por lo tanto hay más vida bajo la superficie de la tierra que sobre ella. El número y la variedad de seres subterráneos dependen en gran parte de la cantidad de materia orgánica (su alimento) existente en el suelo. Más materia orgánica, más vida en el suelo.  

 

Tres tipos principales de micro vida en el suelo

Las Bacterias son las más activas en la descomposición de la materia orgánica. Pero cuando el suelo queda ácido, son substituidas por los Hongos. Cuando el suelo queda muy seco, el trabajo es realizado por los Actinomicetes.

 Bacterias

Los seres más numerosos existentes en el suelo son las bacterias -una de las menores formas de vida, pues tienen una  única célula-. En 1 g del suelo puede haber hasta 4 billones de ellas, son esenciales para la agricultura y para la vida en general de la tierra. Transforman el nitrógeno de la materia orgánica en nitrógeno mineral, que así puede ser absorbido por las plantas. También vuelven el Azufre (el S del NPK + S) absorbible y retiran el nitrógeno del aire, robusteciendo las raíces.

Además de eso, sólo ellas consiguen transformar la celulosa de las hojas en la  “cola bacteriana”, que une los minerales del terreno.



los hongos

Otro gran grupo de microorganismos del suelo es el de los hongos.

Algunos de ellos, microscópicos, pueden sumar varios millones en 1 g del suelo. A pesar de que muchos son responsables por varias enfermedades de las plantas, la gran mayoría de los hongos es benéfica y muy eficiente en la descomposición de la materia orgánica. Consiguen trabajar en suelos ácidos, al contrario de las bacterias, ya que estas viven con dificultad donde la acidez es elevada.

 Los actinomicetes

Además de las bacterias y de los hongos, existe en el suelo un vegetal microscópico llamado actinomicete. Cada uno está constituido por una sola célula, como las bacterias, pero su cuerpo se ramifica en pequeños hilos, como los hongos.

Puede haber 30 millones de actinomicetes en 1 g del suelo.

Se dan bien en suelos húmedos y arados, pero soportan la seca más fácilmente que las bacterias.

No toleran el suelo ácido, donde son sustituidos por los hongos. Los actinomicetes son muy activos en la descomposición de la materia orgánica y consiguen atacar los materiales más resistentes, liberando nutrientes para las plantas.

Bacterias, hongos y actinomicetes, los microorganismos más numerosos y más activos del suelo, trabajan en un sistema de reversibilidad: cambian de posición conforme a la humedad y a la acidez del suelo. Cuando el suelo se seca, aumenta el número de actinomicetes y disminuye el de bacterias, cuando el terreno queda más ácido, los dos son sustituidos por los hongos, que pasan a descomponer la materia orgánica.

  Las algas

Las algas son otros microorganismos que existen en el suelo.

Como ciertas bacterias ellas retiran y absorben el nitrógeno del aire: cuando mueren dejan esos nutrientes en la tierra -luego transformados por los otros microorganismos en alimentos para los cultivos-. Las algas, además de eso mantienen el terreno húmedo, porque absorben agua en cantidad hasta diez veces mayor que su propio volumen.

Así los cultivos que crecen en suelos con algas son más resistentes a la seca. Es más, ellas envuelven los grumos del suelo, volviéndolos más resistentes a la erosión.

Hay muchos otros vegetales útiles en el suelo, las bacterias, hongos, actinomicetes y algas son los más conocidos.

  Las lombrices

De los animales del suelo, las lombrices son los más importantes, ellas construyen redes de canales que airean el terreno (los macroporos) y depositan anualmente decenas de toneladas de estiércol por hectárea. Ese estiércol es más rico que el suelo comido por las lombrices, contienen más materia orgánica, mayor cantidad de nutrientes, menor acidez y mayor capacidad de cambio de cationes ( CIC).

Además de las lombrices, hay una infinidad de pequeños animales en el suelo, como los insectos, la clase más numerosa del reino animal. De cerca de 1 millón de especies animales, 640 mil son insectos. Ese verdadero ejército da inicio a la descomposición de la materia orgánica, cortándola en pequeños pedazos, facilitando el trabajo de los microorganismos.


relacion leguminosas-Rhizobium

Bacterias del género Rhizobium, que viven en las raíces de las leguminosas (plantas que producen vainas), capturan nitrógeno del aire y lo transforman en nitrógeno aprovechable por las plantas. Estas bacterias se asocian a las leguminosas: reciben azúcares de las raíces y  les entregan  nitrógeno.

A pesar de existir normalmente en el suelo, se puede agregar  Rhizobium a las plantas por medio de productos comerciales, los inoculantes, que se encuentran en los lugares de venta de insumos agropecuarios. Se mezcla el inoculante en la proporción recomendada por el fabricante, y se siembra enseguida. De esa forma se puede aumentar la producción del poroto, por ejemplo de 600 a 1200 kg/ha.

El nitrógeno queda almacenado en pequeñas agallas en las raíces, llamadas nódulos. Las leguminosas inoculadas entregan al suelo, anualmente, de 100 a 300Kg de nitrógeno por hectárea, lo que corresponde a un buen abonado químico


Los Hongos Útiles

La planta produce, por la fotosíntesis, algunos tipos de azúcares que circulan por ella. En las raíces, estos azúcares sirven de alimentos para los hongos que viven unidos a esa parte de la planta - los hongos micorríticos - Se trata de una simbiosis, a cambio de alimento, ellos pasan agua y nutrientes hacia las raíces. Actúan como raíces extras de las plantas. Ello mejora la absorción de nutrientes y agua, vulve a la planta más resistente a las enfermedades del suelo y aumenta el índice de rendimiento de las mudas.

El productor de café, ananá, banana, mandioca, batata, citrus, plantas ornamentales y árboles en general puede conseguirlas en centros especializados

Donde viven los hongos útiles

 

El fuego apaga la vida

Cuando se queman las pasturas, se eliminan los pastos duros, y se consigue la brotación anticipada del forraje, en poco tiempo, el campo queda todo verde. Algunas plagas disminuyen su población después de la quema, y los pastos aparecen limpios: es un método simple y barato. ¿Será realmente barato? Tal vez sea a corto plazo, como medida que no se repetirá. En general quien usa fuego una vez halla el proceso fácil y pasa a quemar la vegetación todos los años, en este caso las quemas perjudican mucho la vida del suelo, reduciendo el número de especies, provocando la aparición de plagas y comprometiendo la producción. El fuego hace aparecer una vegetación fibrosa y grosera de poco valor nutritivo que nace en matas y no  cubre  el terreno.

Las gramíneas forrajeras buenas y tiernas, más delicadas, no pueden competir con estos pastos y la calidad de la pastura empeora. Después de algunos años de quemas, también disminuye la capacidad receptiva del campo  (número de cabezas de ganado por ha). Quemas frecuentes dejan “manchones” de suelo descubierto, porque el fuego dificulta el desarrollo de las vegetales que protegen la superficie del suelo del impacto de la lluvia o el sol, quedando vulnerable y sujeto a la erosión.

Hay otros problemas: el fuego reseca el terreno y crea una costra que dificulta la infiltración del agua e impide el retorno de las hojas y del pasto al suelo, porque lo transforma en cenizas.

Así, el suelo queda privado de esa fuente de materia orgánica. Todo eso impide la vida normal de la población del suelo. Para conseguir pasturas limpias y productivas en suelo vivo, se debe hacer rotación del pastaje (pastoreo rotativo), pasar el rolo, (preferentemente con el rolo-cuchillo) y principalmente, usar pastos adaptados al clima, al suelo y a las demás condiciones del lugar. Pastos introducidos en una propiedad sólo porque son considerados milagrosos, concluyen muchas veces, siendo sustituidos naturalmente por invasores. Por el contrario, pastos adaptados cubren el suelo y forman buenas pasturas  sin necesidad de usar el fuego. Estas técnicas exigen erogaciones, pero garantizan una buena producción, conservan la vida del suelo y son a mediano y largo plazo, mucho más económicas.

Revolucion en la agricultura

La producción de soja puede crecer un 15  o 20% en los próximos años, sólo con el aumento de la cantidad de granos por planta. Para ello, el Centro Nacional de Investigación de Biología del Suelo (CNPBS), de la Embrapa, en Brasil, está desarrollando razas perfeccionadas de rhizobios que sustituirán a las actuales, presentes en los inoculantes comerciales.

Las razas más eficientes no aumentan la cantidad de nitrógeno fijada en la raíz, pero transforman ese elemento en sustancias que favorecen la producción de granos.

La gran novedad en esa área está relacionada con la caña de azúcar, una gramínea. Hasta hace poco se creía que sólo las leguminosas  -plantas cuyos frutos son vainas- se podían asociar a las bacterias recolectoras de nitrógeno. En tanto, la investigadora Johanna Dobereiner, del CNPBS encontró 2 variedades de caña de azúcar que viven en simbiosis con esas bacterias y no necesitan el abono químico nitrogenado.

Los responsables de esa revolución en la agricultura son la Krakatau CB 45-3, variedad plantada en especial en el nordeste, y el SP 70-1143, cultivada en San Pablo.

En suelos pobres, la fijación de nitrógeno por las bacterias podrá garantizar rendimientos de caña tres veces mayores que la media nacional.

Con esto, la producción de caña y de alcohol podrá presentar un balance energético positivo, el que según Dobereiner no ocurre actualmente. Ella calcula que la eliminación de abono nitrogenado por las bacterias, como ocurre en el cultivo de la soja gracias a las bacterias, economizarán 500 millones de dólares al año. Sin contar los beneficios para el ambiente, el abono químico nitrogenado contamina las aguas de ríos y lagos, matando peces, animales y personas.

La lombriz tambien produce riquezas 

Ellas comen casi todo lo que encuentran a su camino, construyen túneles, mezclan la tierra y fabrican humus

Charles Darwin decía que la lombriz  era el arado de la naturaleza.

No se trata de ninguna exageración. Ella mezcla la tierra y construye túneles por donde penetran el agua y el aire, ayudando a mejorar la estructura del suelo. Además, come prácticamente todo lo que encuentra en su camino subterráneo -tierra, restos vegetales y pequeños insectos- siendo ese material devuelto a la tierra en forma de humus, después de pasar por su aparato digestivo.

En 1890 el agrónomo alemán Ewald Wollny concluyó después de 5 años de estudio, que suelos con lombrices producen de 35 a 50% más de granos, y un 40% más de forrajes, en comparación con cultivos plantados en suelos sin esos oligoquetos; que las plantas son menos propensas al ataque de plagas, y árboles que no daban flores florecen. La acidez del suelo disminuye sin la necesidad del uso de calcáreo, es que la tierra queda más rica en calcio y también en fósforo. 

Puede asombrar que un animal tan pequeño interactúe tanto en el suelo. La sorpresa termina cuando se descubre que sobre la tierra, las lombrices pesan tanto como el ganado que pasta en ella. 

Una hectárea de buena pastura puede contener de 1,5 a 2 millones de lombrices, lo que representa de 900 a 1.200Kg - peso no siempre alcanzado por los bovinos en engorde.

Después de 4 o 5 años se acostumbra transformar una buena pastura  en un terreno de cultivo. Si la preparación es incorrecta, con quema, aradas y rastreadas exagerados (dejando la tierra revuelta y pulverizada y el suelo descubierto), disminuye la materia orgánica del terreno, quedando reseco. Para la supervivencia de los seres vivos del suelo, materia orgánica y humedad son factores esenciales. Así, la preparación incorrecta significa muerte para las lombrices. 

En un suelo bien cuidado las lombrices sobreviven y perforan las paredes en todas direcciones. En ese trabajo ellas segregan por la piel un mucus que ayuda a dar firmeza a las paredes de los túneles. 

Con eso la porosidad del suelo aumenta. Los surcos, en general, son más profundos que los producidos por el arado, sin el inconveniente de perjudicar la estructura de la tierra. 

A pesar de que hay lombrices que penetran hasta 4 cm. de profundidad, lo normal es que no pasen de 0,5 cm.  Todo eso resulta en una más fácil circulación del aire, esencial para la vida de numerosos organismos del suelo. Mejorando también la filtración del agua, facilitando la nutrición de las plantas. 

Los excrementos de las lombrices aumentan la cantidad de fósforo asimilable, de potasio y magnesio cambiables en el suelo de tres a once veces. Elevan, también, de 5 a 10 veces el tenor de nitratos y en un 30% el de calcio, disminuyendo la acidez de la tierra. 

Por su composición y sus propiedades físicas y químicas, desechos de las lombrices aumentan hasta un 60% el desarrollo de las bacterias y de otros microorganismos del suelo, inclusive de bacterias como los rizobios, que asimilan para las plantas nitrógeno atmosférico. Multiplicados, esos microorganismo aceleran la fermentación de restos vegetales y animales, aprovechados por las plantas. 

Para obtener todo eso, no basta “sembrar” lombrices, colocándolas sobre la tierra. Es preciso conservar el suelo, con rotación de cultivos, plantación directa y abono orgánico, manteniéndolo siempre cubierto

Un Trabajo Subterráneo

Sin dientes, la lombriz come la tierra con la faringe. Devora todo lo que encuentra, incestos, hojas, gajos, etc. Lo que no consigue comer, por ser muy duro, lo cubre con celulosa - una especie de saliva -. Todo eso sin los sentidos de la visión y  la audición.

En compensación, la lombriz tiene 5 pares de corazones y dos poderosas redes musculares.

A medida que lleva alimentos a la boca, expele por la otra extremidad el humus,  mientras cava túneles en la tierra. El cuerpo está formado por anillos. En la puesta de huevos, que dura la noche entera, la lombriz, expele una cápsula que puede contener de 1 a 20 huevos. De la puesta a la eclosión de los huevos son necesarios de 3 a 4 meses. La lombriz es hermafrodita, es decir que un individuo posee ambos sexos.

Hay más de 1.800 especies de lombrices clasificadas en dos grandes grupos según el color, rojas y cenicientas  

Las rojas generalmente, viven más cerca de la superficie donde dejan sus excrementos. Las cenizas están más profundas

Las especies más comunes son: 

LOMBRICES DE CAMPO (Allobophora caliginosa): Encontradas generalmente en primavera u otoño de 6 a 17 cm de largo. Se reproduce poco pero es muy útil para la agricultura, horticultura y jardinería. Se concentran en las raíces de las plantas a una profundidad de 10 a 25 cm, puede vivir en suelos infértiles con pie de arado, por eso sirve para regenerar suelos.

LOMBRICES PALIDAS (Octolasium lacteum): Se desarrollan bien en suelos arenosos y húmedos. Su longitud es de 3 a 18 cm,  fue encontrada en suelos cultivados, vive en profundidades en torno de 25 cm. 

LOMBRICES DEL ESTIERCOL O ROJAS DE CALIFORNIA (Eisenia foetida): De 4 a 13 cm es la más usada en la cría para producir humus de lombriz. No puede vivir sin grandes cantidades de materia orgánica. Vive en montones de estiércol y  composts. 

LOMBRIZ DE DESAGÜES (Dendrobaena alpina): Prefiere ambientes ricos en restos orgánicos, vive bien asociada a la californiana. 

LOMBRIZ DE LA NOCHE (Lumbricus terrestris): Generalmente se encuentra en los jardines, frutales, selvas, pasturas y suelos cultivados. Miden de 9 a 30 cm, Por la noche acostumbra a subir a la superficie donde deja excrementos. Es muy útil para la agricultura porque perfora el suelo, ayuda a  romper el subsuelo y facilita el cambio de materia orgánica. Puede llegar a 4,5m de profundidad. Prefiere regiones de temperatura fría, se reproduce poco. Una de sus cualidades es ayudar en el control de enfermedades fúngicas. 

LOMBRICES ROJAS (Lumbricus rubeluus): Utilizadas por los pescadores. Tienen gran capacidad de transformar rápidamente depósitos de materia orgánicas en compost, miden de 6 a 15cm viven en la superficie o en el interior del suelo.

  La venta de microoorganismos

La producción, a escala industrial, de seres vivos para el suelo es un nuevo aporte de la ciencia a la agricultura.

Microorganismos especializados, seleccionados o reconocidos en laboratorios y distribuidos  en agricultores del mundo entero, son la gran novedad de la ciencia para vida del suelo.

Solo en Japón, más de 300 empresas  producen y venden microorganismos para la agricultura. En Brasil, varias organizaciones, grandes y pequeñas, también se dedican a esa actividad. Las más importantes están en San Pablo: 

cooperativa agricola de cotia
Esta no es una organización de agricultura orgánica. Pero sabe que es fundamental para sus asociados preservar el suelo y trabajar con técnicas de bajo costo.

Por eso 1986, envió a Japón al Agrónomo Taketo Nishimura, del departamento de Grandes incubaciones,  para estudiar  como hacer compost  y microorganismos.

A partir de ahí, la CAC pasó a investigar el producto y desarrolló el Biocac, con levaduras, hongos y bacterias, para ser usado en los compuestos orgánicos -200 g/m-. Pero también intenta mantener en secreto el nombre  de los microorganismos. La experiencia realizada por la Cooperativa muestra que el pimiento abonado con el compuesto tratado con Bioac, presenta raíces más profundas y tallos más fuertes que el abonado  químicamente. 

MOA de brasil

Siguiendo los conceptos de Mokiti Okada (1882-1955), un filosofo Japonés, es creada la filial de la Fundación Centro Internacional de Pesquisa y Desarrollo de la Agricultura, de Japón, La Asociación Mokiti Okada del Brasil.

La MOA  provee de bacterias, hongos y  actinomicetes a sus asociados. Los productos son vendidos con sus nombres comerciales. Los más usados en Brasil son los Eokomit y los BYM enzyme, importados de Alemania y de Japón.

Para bajar el costo, la MOA recomienda multiplicar los microorganismos a partir del producto importado mezclándolos al afrecho  de arroz o de trigo en el propio campo.

La receta de MOA para multiplicar el Eokomit es la siguiente:

Mezcle 1 litro de Eokomit en 100 litros de afrecho de arroz en un recipiente plástico, con la tapa  perforada en algunos puntos para permitir la circulación del aire.

Entierre el recipiente en un montículo de materia orgánica que esté siendo preparado para el compuesto.

La temperatura debe estar entre 40 y 60 grados centígrados.

Después de una semana el inoculante está multiplicado: 1 Litro de inoculante multiplicado sirve para compostar  3 m3 de materia orgánica.

 fundacion mokiti Okada

A pesar del nombre parecido con el de MOA, se trata de una organización independiente, que también siguen las enseñanzas del filosofo Japonés

La fundación produce dos tipos distintos de microorganismos: El EM-4 y el EM-5.

EM significa microorganismo efectivo, pero sus componentes  son secreto industrial.

El EM-4 es usado en el  suelo para purificarlo y descomponer la materia orgánica, en un proceso semejante al de silo. También puede ser usado en la materia orgánica fuera del suelo en el proceso de formación de composts, para acelerar y mejorar la fermentación.

EL EM-5 es aplicado directamente en las plantas, con la función principal de combatir plagas. Diluido en agua al 10 %, también es eficaz contra las uras. No son productos caros. Cuestan 6 dólares el litro, para ser diluidos en 1.000 a 2.000 litros de agua. 

Las Bacterias de Yoshimoto

En Brasil, el biólogo y fitopatólogo Hiroyuki Yoshimoto produce y vende microorganismos de dos tipos: bacterias fotosintetizadoras (que realizan fotosíntesis) conocidas como PSB -Photosynthetic bacteriae-, y bacterias aceleradoras de la de formación de composts, del mismo tipo de las contenidas en Eokomit.

Las bacterias fotosintetizantes, de las cuales la más común es la Rhodopseudomonas capsulata red, descontaminan y eliminan el mal olor de los lagos y sirven también para limpiar el agua de acuarios. Las PSB, aplicadas al suelo, actúan como antibiótico, contrololando nemátodes, según Yoshimoto. Para esto se diluyen de 5 a 10 litros del producto en 1.000 litros de agua, suficiente para tratar 1 ha. La aplicación debe ser hecha con suelo húmedo.

El precio de 1 litro de bacterias fotosintetizantes es de 1,5 dólares. Las bacterias que aceleran la descomposición de la materia orgánica son más caras, cuestan 5 dólares el litro. Pueden ser multiplicadas en la hacienda, disminuyendo el costo para el producto.


  COMPOSICIÓN DEL SUELO

A LA CONQUISTA DE LA FERTILIDAD

Cada elemento que forma el suelo tiene una función específica, por ello, para que un suelo produzca bien debe tener arena, arcilla, materia orgánica  y microorganismos en dosis justas.
 

Al principio era sólo la piedra. El suelo aún no existía, pero, lentamente a lo largo de millones de años, el calor y el frío rajaron la piedra, al mismo tiempo que la fuerza de las aguas y de los vientos  destruían enormes terrones de rocas.

El desgaste de la piedra dio origen a la arena y la arcilla y se preanunció el suelo. De la profundidad de los océanos aparecieron las primeras señales de vida. Minúsculos vegetales comenzaron a avanzar sobre la tierra, colonizándola lentamente. Surgieron entonces los precursores de la vida animal, los protozoos.

El suelo sólo comenzó a formarse cuando los primitivos vegetales y animales pasaron a habitar la tierra. Formaron un nuevo organismo vivo, fundamental para la vida en la tierra: el suelo agrícola. Este es la mezcla de minerales dispuestos en un orden, cementados por la materia orgánica, trabajada por un ejército de hongos, bacterias, insectos y lombrices.

A continuación veremos como el agricultor puede obtener, mantener y aumentar la fertilidad de su tierra, teniendo la seguridad de que, bien tratado y sano,  el suelo será más productivo 

  UNA CUESTION DE ESTRUCTURA Y TEXTURA

La calidad de un suelo depende de la cantidad y de la agregación de sus partículas minerales.

La fertilidad del suelo depende de la proporción y también de la agregación de tres tipos básicos de partículas minerales: arena, limo y arcilla, ellas son el resultado de la desintegración de las rocas por la variación de la temperatura y por la acción del agua, de los vientos, de microorganismos y de raíces.

Las arenas, desde las gruesas hasta las finas, formadas por cuarzo, feldespastos, micas y minerales primarios,  son las partículas mayores.  Varían de 2 a 0.05 mm. de diámetro,  según las normas internacionales. El limo es una partícula intermedia entre 0.05 y 0.002 mm. de diámetro, también constituido por mica, cuarzo, feldespastos y otros minerales. Las más finas, con diámetro inferior a 0.002 mm., son las arcillas. Ellas son el resultado de la disolución de los minerales contenidos en las rocas, principalmente óxido de hierro y aluminio.

La textura de un suelo, por lo tanto, depende de la cantidad de cada uno de estos tres minerales.

Su estructura es determinada por la distribución y características de esas partículas. Para el productor ambas son características muy importantes, porque las propiedades físicas y químicas del suelo, que condicionan su fertilidad, dependen de ellas.

Lo que hace la Diferencia: como el agua queda retenida entre los terrones de arena, arcilla y materia orgánica que dan la estructura al suelo.

 

ALIMENTO  DE LAS PLANTAS
De las tres partículas que componen la parte mineral del suelo, la arcilla es la más importante para la alimentación de las plantas, ella provee varios de los principales nutrientes para los vegetales. Ese mecanismo ocurre en dos fases: primero las partículas de arcilla (con cargas eléctricas negativas) atraen a los nutrientes con cargas positivas existentes en el agua del suelo, como el hidrógeno, el calcio, el sodio, el potasio y el magnesio. Así esos nutrientes quedan fijados en la superficie de cada partícula y no son llevados por el agua de lluvia.

Luego son traspasados a las raíces, poco a poco, a medida  que la planta lo necesita, esa propiedad es conocida técnicamente como capacidad de cambio. La CIC, por ello, es la capacidad de un suelo de ceder nutrientes a las plantas. Los agentes de ese cambio son la arcilla y también la materia orgánica, como se verá mas adelante. La mayoría de esos nutrientes están formados por átomos o agrupamientos de átomos con cargas positivas -los llamados cationes-.

Hay varios tipos de arcillas. Dependiendo de la mayor o menor capacidad de proveer nutrientes a las plantas, ellas son consideradas más ricas  (como las montmorillonitas) o más pobres (como las caolinitas).

Las arcillas de suelos de Europa y de gran parte de los E.E.U.U, tienen CIC mayores que de los países tropicales.

Por ello las tierras de esas regiones serían, teóricamente, más fértiles que las de Brasil.

En compensación, la producción de materia orgánica en climas tropicales es mayor. Si ella fuera dejada en el terreno este permanecerá blando y húmedo, permitiendo que las raíces exploren un área mayor de suelo para buscar sus alimentos.

En tanto si los suelos fueran secos y compactos, las raíces no conseguirán crecer libremente para buscar su alimento, eliminando la ventaja de suelos tropicales. 

LEVE Y SUELTO 

La arena no tiene la misma capacidad que la arcilla de almacenar y ceder nutrientes a las plantas, mas deja al suelo blando y suelto permitiendo que el aire y el agua penetren con facilidad. El agua en exceso también penetra con mayor facilidad en la arena, no encharcando el suelo.

El limo tiene propiedades semejantes a la de la arcilla y de la arena. Por eso, en la práctica para la clasificación del suelo, en cuanto a su textura, se consideran apenas la arena y la arcilla.

De esta manera se dice que un suelo es arenoso o arcilloso, cuando predominan uno de los dos y cuando esos minerales se encuentran en iguales cantidades, el suelo es areno-arcilloso.

Así la tierra conserva sus nutrientes

 DIFERENCIAS ENTRE LOS DISTINTOS TIPOS DE SUELO

En general, el suelo arenoso es suelto y deja que a las raíces el aire y el agua penetren con facilidad. Los suelos muy arenosos no consiguen retener la humedad, porque la mayor parte del agua se escurre. Su CIC es bajo porque tiene poca arcilla. Eso explica porque este tipo de suelo necesita recibir abono y agua con mayor frecuencia que un arcilloso. Lo más importante es que ese tipo de suelo reciba materia orgánica para volverse más consistente, aumentando su capacidad de retener agua.

El suelo arcilloso suele ser más compacto: el aire y el agua circulan con dificultad y por ello la producción agrícola acostumbra a ser baja.

También en este caso es conveniente colocar materia orgánica, volviendo el suelo más leve, blando y productivo.

De estas observaciones básicas podemos sacar algunas conclusiones:

 Los suelos más productivos y fáciles de manejar son los que contienen cerca del 20 % de arcilla, 5 % de materia orgánica y un 75 % de arena.

En general los suelos arenosos tienen mayor resistencia a la erosión causada por las lluvias, ya que el agua se infiltra mejor en este tipo de suelos, no escurriéndose el agua por la superficie.

En tanto, ellos son más susceptibles que los arcillosos a la erosión causada por la fuerza del viento, que arrastra los granos sueltos sobre la superficie.

UN SUELO BIEN ESTRUCTURADO
La distribución y la unión de las partículas de arena, limo y arcilla en un terreno determinan la estructura de un suelo. Unida a la textura, esa característica es importante para la agricultura porque determina mayor o menor facilidad en el trabajo de la tierra (arar, rastrear, subsolar, etc.) La resistencia del suelo, la erosión, la capacidad de infiltración del agua, las condiciones de desarrollo de las raíces, la temperatura del suelo, la actividad de los organismos del terreno (bacterias, hongos, lombrices, etc.), la circulación del aire y del agua, y muchas otras cualidades.

En la práctica es importante saber que un suelo bien estructurado está formado por grumos o agregados del suelo, pequeños terrones de arena, limo y arcilla mezclados y colados por materia orgánica. Es preciso que antes la materia orgánica sea digerida por los seres vivos, desde los mayores, como las hormigas y lombrices,  así como por los microscópicos también (hongos y bacterias). El producto de esta digestión es una cola llamada “Bacteriana” que vuelve los terrones estables y resistentes a la acción del agua, no desarmándose fácilmente 

LOS CUIDADOS CON EL SUELO
El agricultor puede mejorar o empeorar la estructura de un suelo, dependiendo de cómo lo maneje.

Por ejemplo, una arada hecha en un terreno muy seco o muy húmedo puede causar perjuicios prolongados a la estructura, porque transforma los terrones en polvo o amasa y compacta el suelo. La estructura puede ser perjudicada si ciertos monocultivos son mantenidos durante varios años en el terreno. Por lo contrario, la rotación de cultivos mejora la estructura de la tierra.

En un suelo bien estructurado se forman pequeños canales llamados poros, por donde las raíces penetran y el agua y el aire circulan.

Con grumos estables, los poros se mantienen y el suelo permanece suelto, no se plancha, cuando  esto ocurre la corrección puede ser hecha con la incorporación de materia orgánica y con la protección de la superficie del suelo. En algunos casos, esto se hace por medio de encalado, porque el calcio en proporciones adecuadas tiene el poder de juntar los granos de arcilla, dando inicio a la agregación de partículas minerales.

 UNA PRUEVA SIMPLE

Quien no quiera recurrir al análisis de laboratorio para conocer el tipo de suelo puede adoptar un procedimiento simple:

Con una palita de jardín cave un pequeño pozo de 20 cm de profundidad.

Retire una parte de la tierra removida, coloque en un recipiente de vidrio liso y transparente, complete con agua y agite bien. Deje reposar.

Una serie de diferentes capas deben aparecer. Abajo quedará la arena, de granos más gruesos, en el medio la arcilla, de partículas más finas. Arriba una capa negra de humus, que puede no ser perceptible. Un poco de arcilla fina tal vez quede en suspensión en el agua, especialmente si la tierra fuera colorada. En la superficie del agua sobrará la materia orgánica no descompuesta, como hojas, plantas y trozos de  madera.

Comparando el tamaño de las capas es posible tener una idea del tipo  de suelo.  Si hubiera menos de 15% de arcilla, será arenoso; entre 20 y 40% de arcilla, será areno-arcilloso; con más de 40% de arcilla será arcilloso.

La materia orgánica de los suelos rojos  difícilmente alcanza el 5%. Por lo tanto, considérese feliz de conseguir una capa negra en el vidrio: ella indica la presencia de materia orgánica. 


LOS RESTOS QUE VALEN MUCHO 

De origen vegetal o animal, la materia orgánica se transforma en humus y alimento para las plantas.  

Materia orgánica (MO) es una expresión muy usada, a pesar de que su definición es vaga. Hay diversos tipos de materia orgánica, en distintos estados de descomposición y con propiedades muy diferentes.

La materia orgánica del terreno está presente normalmente en un  1,5% a 3,5%. Los análisis de suelo obtienen en laboratorios el porcentaje de MO multiplicando el tenor de un elemento de muestra del suelo -el carbono- por 1,7%. Este procedimiento no es exacto, pues el análisis no distingue un pedazo de cuerno del estiércol de gallina, de la misma forma ella no da importancia a las enormes diferencias entre raíces de plantas, abono verde, basura compuesta y humus. No diferencia humus estable al agua de humus soluble en agua (lo primero es bueno y lo segundo es perjudicial).

Un dato importante sobre la materia orgánica es que ella está formada por dos tipos de materiales

·         Los restos de animales y vegetales en diferentes fases de descomposición, y

·         El humus resultante de reacciones entre nuevas sustancias formadas.

 El humus, producto final de los procesos de descomposición, es la parte activa de la materia orgánica y la más estable, con propiedades que influyen en la fertilidad del suelo y en la producción de los cultivos.

Todo humus es materia orgánica, mas no toda materia orgánica es humus. Además, dependiendo de las condiciones del suelo en que los restos orgánicos son descompuestos se forman los diferentes tipos de humus:

1)- HUMUS MULL: Se forma cuando la descomposición de la materia orgánica se da en un suelo rico en calcio, con Ph superior 5.5, suelto, aireado y con vida microbiana  bien activa. Ese tipo de humus produce grumos  estables, dando al suelo buena estructura y resistencia a la   erosión, con ello el agua, el aire y las raíces penetran con facilidad en el terreno.

2)- HUMUS MODER: Es formado por la descomposición de la materia orgánica en el  suelo con Ph entre 4 y 5.5, o en lugares donde la actividad  de los microorganismos que descomponen los restos orgánicos es reducida por causa del clima frío, no se trata de un humus tan bueno como el MULL, aunque así todavía tiene propiedades que benefician el suelo y las plantaciones.

3)- HUMUS MOR: Se forma en terrenos ácidos (Ph inferior a 4), compactados o encharcados (por lo tanto sin aire) o en lugares de clima muy fríos. En esas condiciones, los microorganismos tienen dificultades para multiplicarse y para descomponer la materia orgánica. Una de las sustancias predominantes en ese tipo de humus son los ácidos fúlvicos, pobres en nitrógeno y perjudiciales para el suelo pues se combinan con el Ca, Fe y Mg, dejándolos indisponibles. Son muy solubles en agua, siendo por eso arrastrados con facilidad por el agua de  lluvia, ese es un ejemplo de humus perjudicial en el terreno. En los análisis del suelo ella puede aparecer como materia orgánica, confundiendo al agricultor. El humus mor es fácil de reconocer cuando se agita la tierra en un recipiente con agua: el líquido  queda oscuro. El Río Negro de Amazonía recibe el nombre por el color del agua, teñido por los ácidos fúlvicos del humus mor.

Por lo tanto un terreno suelto, aireado, bien drenado y con Ph alto forma un humus rico, el terreno mal cuidado forma otro tipo de humus, que lo empeora cada vez más.

 

TRNSFORMACION EN ALIMENTOS
La superficie del suelo cubierto por vegetación es un verdadero depósito de materiales orgánicos -hojas, estiércol, raíces, insectos muertos-  que entran en descomposición.

Eso ocurre por medio de dos procesos:

MINERALIZACION 

El material orgánico es descompuesto por los organismos del suelo. Además de ser triturados por los mayores, como hormigas y lombrices, también es atacado por los menores, como bacterias y hongos, así ellos lo transforman en dióxido de carbono (que entra en las hojas y participan de la fotosíntesis), en agua, en  minerales (que entregan nitrógeno, azufre, fósforo, potasio y diversos micronutriente para las plantas) y en ácidos carbónicos, nítricos y sulfúricos (que reaccionan con los minerales del suelo y liberan más  nutrientes  para los cultivos). Las plantas aprovechan todas las materias orgánicas. La materia orgánica que pasa más fácilmente por el proceso de mineralización son las plantas jóvenes, los abonos verdes, las partes más tiernas de los vegetales, el estiércol fresco y el estiércol líquido, todos fácilmente descompuestos.

HUMIFICACION
Las partes más viejas o más endurecidas así como la paja o estiércol viejo, o compuestos orgánicos de descomposición más difícil y lenta, contribuyen directamente en la formación del humus.

Pero, a pesar de que el humus (mull y moder) son la parte más estable de la materia orgánica, pueden ser también degradados.

En climas cálidos y húmedos la descomposición del material orgánico, hasta el más resistente, es rápida. No hay tiempo suficiente para la formación del humus, en vez de eso ocurre la combustión acelerada de la materia orgánica. En regiones de clima frío, aumenta la cantidad de materia orgánica acumulada en el suelo.

El clima tropical ofrece, entretanto, una ventaja: el crecimiento de la vegetación también es rápido y exuberante, y la cantidad de materia orgánica producida es muy grande.

Es el caso de Brasil y Misiones. Podemos y debemos incorporar al suelo, continuamente, residuos  orgánicos como restos de hojas, pasto, abono verde y otros. Esa es la única manera de mantener un nivel adecuado de materia orgánica en el suelo y un poco de humus. De cualquier modo, la incorporación debe hacerse esperando resultados a largo plazo, porque los beneficios de la materia orgánica demoran algunos años en aparecer.

Ahora un factor muy importante en el manejo de la materia orgánica es el tratamiento del suelo. En climas tropicales, cuando más se trabaja el terreno (con aradas y rastreadas principalmente) más se destruye la materia orgánica. Arar es una metodología adoptada en Europa para exponer el suelo al sol y al calor, ya que en invierno, queda meses bajo el hielo. Nosotros debemos hacer exactamente lo contrario: aquí la vida del suelo es muy activa y precisa ser controlada con el sombreamiento de la superficie del terreno, para que la materia orgánica no desaparezca. Además una de las ventajas de la plantación directa y de cultivo mínimo, es mantener el material orgánico en la tierra.

 

RESULTADO QUE APARESE EN LA COSECHA

La materia orgánica, especialmente el humus, favorece el aumento de la producción, al mejorar las características  físicas, químicas y biológicas del suelo, dando a las plantas condiciones ideales para su desarrollo
.
 

En el caso de las características físicas ella actúa de la siguiente manera:

Mejorando su estructura: el humus, o en su ausencia, los productos de descomposición de la paja, (que son los ácidos poliurónicos),  se unen con la arcilla formando pequeños terrones, los grumos, estables y resistentes a la erosión. Por eso, es siempre mejor incorporar paja y estiércol a que abonar con estiércol puro.

Aireando suelos arcillosos y agregando los arenosos: Los suelos pesados (arcillosos) quedan más sueltos y más fáciles de ser trabajados, por lo que los grumos formados por la materia orgánica dejan la tierra menos pegajosa y con poros entre los granos. Suelos arenosos,  a su vez son mejorados con la unión de partículas, no quedando excesivamente sueltos y sujetos a la erosión.

Aumentando la capacidad de retención de agua: la materia orgánica hace como una esponja, consigue almacenar una cantidad de agua de cuatro a seis veces superior a su propio peso. De esta forma permite reducir los efectos de la seca y los gastos como la irrigación.

Manteniendo constante la temperatura: la materia orgánica es  mala conductora de calor o aislante, con ella, la temperatura del suelo no sube mucho. Un terreno sin materia orgánica puede tener un aumento de temperatura de hasta treinta grados centígrados, en un período de 24 horas, en cuanto con materia orgánica manteniendo todas las otras condiciones, el aumento no pasará de diez grados centígrados. Eso es importante porque las altas temperaturas perjudican a la mayoría de las plantas cultivadas, secándose  o haciendo gastar mucha energía para irrigar.

Con relación a las características químicas la materia orgánica actúa de la siguiente forma:

Almacenando nutrientes: como tiene cargas eléctricas negativas la materia orgánica atrae ciertos nutrientes con carga positiva como el calcio, magnesio y potasio, que así no son llevados por el agua de la lluvia y la irrigación. En la práctica, eso significa mayor resistencia del suelo a los cambios de las plantas (lo que es conocido como “poder tampón”, mejor aprovechamiento de fertilizantes y mejor disponibilidad de nutrientes para las plantas. Esta última propiedad conocida como capacidad de cambio  catiónica es alta en  las arcillas y muy alta en humus. 

Disolviendo calcáreos y fosfatos: los ácidos formados en la descomposición de la materia orgánica (carbónico, nítrico, sulfúrico, cítrico y otros) atacan los correctivos, liberando calcio, fósforo y otros nutrientes para el suelo y  para las plantas. 

Asociándose a los micronutrientes: la materia orgánica se une el hierro, magnesio, zinc y cobre protegiendo y liberando esos micronutrientes para las plantas a medida que ellas los necesitan. 

Los compuestos resultantes de las uniones de la materia orgánica con esos elementos son también conocidos como “quelatos”.

 

La materia orgánica modifica las características biológicas de un suelo del siguiente modo:

Aumentando la vida del suelo: ella es alimento y energía para los organismos vivos en la tierra al mantenerla suelta y aireada, lo que posibilita el desarrollo de los pequeños seres que descomponen los restos de vegetales y animales. 

Favoreciendo los rizobios: esas bacterias (Rhizobium Sp) entran en las raíces de leguminosas como poroto, arveja, abonos verdes y otros, entregándoles el nitrógeno que retiran del aire, permitiendo un gran aumento de la producción. La “EMBRAPA” garantiza que con rizobios en las raíces del poroto se puede reemplazar la fertilización de  cobertura con nitrógeno, economizando hasta 100 Kg de sulfato de amonio por hectárea. 

Aumentar la resistencia de las plantas a  plagas y enfermedades: Es sabido que las plantas cultivadas en suelos abonados con materia orgánica son más resistentes a las plagas y enfermedades. Por ejemplo, el abono verde con mucuna negra y el uso de estiércol  hacen disminuir mucho la población  de nemátodes nocivos, además de eso, hormigas cortadoras se apartan de las huertas cuando se usan compuestos orgánicos. Los descubrimientos en ese campo son nuevos, pero ya indican que la materia orgánica produce sustancias capaces de acelerar el crecimiento de las plantas y otras que funcionan como antibióticos.

UNA RESETA PARA CADA CASO  

La materia orgánica hace bien al suelo y a las plantas, pero es preciso saber usarla.

Dos preguntas son muy importantes:

¿ Es mejor usar abono orgánico de descomposición rápida o lenta?

¿ Se debe enterrar la materia orgánica o dejarla sobre la superficie del suelo? 

El abono orgánico de descomposición rápida (abono verde) cede más rápido nutrientes a los organismos del suelo y a las plantas. Por ejemplo, si el cultivo está con las hojas amarillas por falta de nitrógeno una aplicación de estiércol líquido hace volver el verde en pocos días.

Otro ejemplo son las legumbres usadas como abono verde, luego de su incorporación al suelo entregan gran cantidad de nitrógeno, con él, las bacterias, hongos y otros descomponedores de materia orgánica se multiplican velozmente (el nitrógeno posibilita la formación de proteínas, que forman los cuerpos de los microorganismos). Es bueno recordar que el uso de estos elementos por los seres vivos es muy intenso durante el primer mes de aplicación, y en ese tiempo no sobra nada para las plantas. Después, el nitrógeno comienza a ser mineralizado (es uno de los procesos de transformación orgánica) y liberado para el cultivo.  

Ese es el momento de plantar. Por lo tanto, es preciso esperar de treinta a sesenta días para plantar en un terreno en el que se incorporó abono verde. 

El abono orgánico de descomposición lenta (compuesto orgánico, hojas, estiércol curtido), así como las partes más viejas de los vegetales, formadores del humus, al contrario tienen menor efecto nutritivo inmediato. Su función principal es cohesionar el suelo, mejorar su estructura, ser reserva de nutrientes para las plantas y almacenar agua. Son efectos más lentos, pero más duraderos.  

Conclusión: para “matar el hambre” de los cultivos, lo más indicado es usar abono orgánico de descomposición lenta. En cuanto al segundo punto (¿se debe o no enterrar la materia orgánica?), la mayoría de los investigadores recomiendan incorporarlo superficialmente al suelo (mezclando con la tierra de los primeros 5 a 10 cm. de terreno) o dejarlo sobre la superficie, de esa forma será descompuesto en presencia del aire, resultando en ácidos poliurónicos que forman grumos y mejoran la estructura del suelo. Si la materia orgánica fue enterrada, la descomposición se dará sin aire, produciendo ácidos que en lugar de beneficiar perjudicarán al suelo. Sea cual fuere el tipo de materia orgánica incorporada  al suelo, las cantidades son, en general, de un mínimo de 10 hasta el máximo de 50 tn por hectárea -cuanto más es mejor para el suelo-.

 


HISTORIA DE LA AGRICULTURA ECOLÓGICA



(Tomado de http://www.criecv.org/es/ae/)

En los años '20 el químico británico Sir A. Howard desarrolla el método Indore de compostaje de residuos orgánicos y comprueba las ventajas del uso de fertilizantes orgánicos frente a los abonos minerales. En la misma época el austriaco Rudolf Steiner, uno de los padres de la antroposofía, sienta las bases de la que se conocería como Agricultura Biodinámica.


Dos décadas más tarde Lord Northbourne en Gran Bretalña y el Dr. Müller en Suiza, basándose en los prinicipios de Howard, inician la llamada Agricultura Orgánico-Biológica, basada en la utilización de fertilizantes orgánicos, en el buen estado del humus del suelo, la limitación de las labores culturales y considerar la finca como 'una totalidad orgánica, viva y dinámica'. Posteriormente H.P. Rush ratificaría este método con argumentos científicos y económicos.

En la década de los '70 el japonés M. Fukuoka difunde su Agricultura Natural, a través de la obra 'La revolución de una brizna de paja', basada en la filosofía de la 'no-acción': no labrar, no desherbar, no abonar. En la misma década los australianos Bill Mollison y David Holmgrem desarrollan la Permacultura, basada en diseñar ecosistemas que se mantengan de forma permanente.

A principios de la década del 70, un numeroso grupo de intelectuales en cabeza de Miguel Altieri desplazan un primer enfoque hacia una óptica ecosistémica, en esta década, la literatura ecológica se expandió considerablemente hacia un enfoque agroecológico, paralelo al cual algunos autores incluían el componente social, derivado de estudios sobre desarrollo rural realizados en Estados Unidos, se difunde entonces el nuevo concepto de agroecología, que surge como un nuevo enfoque para el desarrollo agrícola, más sensible a las complejidades de la agricultura local. Sus objetivos y criterios agrícolas permiten la sustentabilidad, la seguridad alimentaria, la estabilidad biológica, la conservación de los recursos naturales y la equidad, junto al objetivo de búsqueda de mayor producción.

Actualmente cientos de miles de hectáreas se cultivan en todo el mundo según las técnicas de la Agricultura Ecológica, mostrando que frente a los modelos dominantes es posible producir alimentos sanos, en cantidad y sin perjuicios ambientales.

Qué es un sistema?

 

La finca como unidad está generalmente asociada con la parcela de tierra manejada por una familia, pero existen casos de grupos familiares que viven y trabajan en una sola parcela, casos de una familia con más de una parcela que no colindan, o casos de fincas agro-industriales. La definición de los límites de una finca, como sistema, no es tan sencilla, ya que, como en cualquier sistema, la definición de límites es a veces arbitraria. En general, se puede definir una finca como una unidad con una superficie medible, controlada por un individuo o un grupo de individuos, que tiene un propósito agrícola.

Dentro de la finca se puede incluir toda la superficie controlada y trabajada por el individuo o grupo de individuos. Si un agricultor tiene dos parcelas relativamente cerca una de la otra y toma decisiones en conjunto acerca de la cantidad de energía o dinero que deba invertir en las dos parcelas, es lógico incluirlas dentro de una sola finca. Pero si el agricultor alquila una parcela y no invierte nada en ella, en este caso sería más adecuado no incluir la parcela alquilada dentro de la unidad definida como una finca. La parcela alquilada sería una fuente de ingreso fuera de la finca.

Una finca puede considerarse como un subsistema de una región. Los procesos físicos, bióticos y socio-económicos de la región forman el ambiente para un sistema de finca. Las otras fincas de la región son parte de estos procesos y por lo tanto también son parte del ambiente de una finca. Una finca siempre interactúa con los procesos físicos y bióticos de una región, pero hay casos de fincas con muy poca interacción con los procesos económicos de una región como es el caso de aquellas del tipo subsistencia.

Estructura

La estructura de un sistema de finca está relacionada con el número y tipo de componentes y la interacción entre estos componentes. Los componentes de una finca son de tipo físico (suelo, agua, etc.), biótico (poblaciones de plantas y animales), y socio-económico (la casa, implementos, insumes químicos, etc.). Estos componentes interactúan y forman conjuntos con características que también tienen estructura y función y que pueden ser definidos como subsistemas del sistema de finca. En el presente caso, los subsistemas de una finca se postulan como un sistema socioeconómico que está relacionado con la casa, los procesos sociales (cultura) y los económicos (compra y venta) y los agroecosistemas de la finca, que son las unidades físicas de producción.

Subsistema Socio-económico

El subsistema socio-económico de una finca es la unidad que controla los procesos agrícolas dentro de la finca. El subsistema socio-económico es la cabeza del organismo si una finca es conceptualizada como un organismo.

Los componentes de este subsistema también son de tipo físico, biótico y socioeconómico. Los componentes humanos son indudablemente los más importantes de esta unidad, pero la casa, otros edificios (bodegas, taller), los implementos, maquinaria, también se tienen que considerar como componentes del subsistema socio-económico.

Agroecosistema como subsistema

Los agroecosistemas de la finca son las parcelas de tierra en donde se realizan las actividades para desarrollar los cultivos y/o los animales. Los componentes de esta unidad son las poblaciones de plantas (incluyendo malezas, cultivos, pastos), población de animales (incluyendo animales con valor agrícola, insectos, micro-organismos) y el ambiente físico que interactúa con la comunidad biótica de plantas y animales. Estos componentes bióticos y físicos forman una unidad análoga a la unidad del ecosistema estudiado en ecología. Aunque es muy similar a un ecosistema natural, todavía tiene diferencias muy importantes y por esto se denomina un agroecosistema (un ecosistema agrícola).

Los componentes de un agroecosistema interactúan no solamente en el espacio (competencia por nutrientes.), sino también en el tiempo; una población afecta el ambiente y aunque ha sido eliminado (por ejemplo el hombre que cosecha un cultivo) todavía afecta el desempeño de las poblaciones que continúan en el tiempo.

Los sistemas de cultivos no son la única guía para definir agroecosistemas. Los otros subsistemas (por ejemplo: suelos, insectos) pueden variar y el sistema de cultivos mantenerse sin cambios. En el caso hipotético descrito en la Figura 1, un agroecosistema identificado tenia un sistema de cultivos de maíz + fríjol en rotación con maíz solo. Si esta parcela de 5 ha cubre dos suelos muy diferentes, o si la parcela incluye una parte húmeda y otra no muy húmeda (pudiera ser por razón de topografía o por textura de suelo), el agricultor probablemente manejaría el sistema de cultivos en formas diferentes, en suelos diferentes. El manejo del agricultor puede ser una pauta muy importante para establecer los límites de un agroecosistema.

Al visitar una finca no es fácil identificar los agroecosistemas sin saber la distribución cronológica de las poblaciones de cultivos y animales que interactúan dentro de ella. Si se considera que los componentes que interactúan en el espacio (por ejemplo: cultivos intercalados) y el tiempo (por ejemplo: rotaciones) están dentro del mismo agroecosistema, con esta pauta se pueden identificar los componentes y los límites de un agroecosistema.

Para definir los límites espaciales y cronológicos de un agroecosistema y así identificar los agroecosistemas de una finca, se usa como guía generalmente, el sistema de cultivos o sistema de animales.

La Figura 2 describe una situación hipotética en donde se supone que una finca tiene una hectárea sembrada con diferentes arreglos espaciales y cronológicos de maíz, fríjol, arroz y camote. En la fecha No. 1 la finca está dividida en dos parcelas: una sembrada con maíz y fríjol intercalado (ejemplo de una interacción espacial) y la otra con arroz en monocultivo. Después de cosechar estos cultivos, el agricultor siembra maíz, camote y fríjol, también en monocultivo, pero distribuyendo los cultivos en parcelas dentro de la superficie donde antes estaba sembrado el maíz + fríjol y el arroz. Por lo tanto, existe interacción cronológica entre estos cultivos. En el caso descrito (Figura 2), el agricultor repite la secuencia de maíz + fríjol y arroz seguido por maíz, camote y fríjol.

La distribución espacial de esta combinación, es decir, las poblaciones de cultivos que interactúan con el mismo tipo de suelo se pueden identificar como cuatro sistemas de cultivos diferentes y, por lo tanto, cuatro agroecosistemas diferentes de la finca, que están resumidos al lado derecho de la Figura 2.

El subsistema socio-económico y los agroecosistemas de la finca interactúan para dar la estructura a un sistema de finca. El número, tipo de componentes y el arreglo de estos componentes contribuyen a dar una estructura característica a cada tipo de finca.

Función

Como cualquier sistema, la estructura de una finca afecta la función del sistema. Los procesos que ocurren dentro de la finca generan flujos de materiales, de energía, de dinero y de información, que entran y salen de la finca. Obviamente, hay casos en donde la finca es puramente de subsistencia sin ningún intercambio (compra y venta) de materiales y energía; generalmente, todos estos tipos de flujos entran y salen de una finca.

También hay flujos de materiales, energía e información entre el subsistema socio-económico y los agroecosistemas de la finca. El dinero no entra ni sale de un agroecosistema, aunque sí puede estar relacionado con flujos de materiales o energía que salen de un agroecosistema y después salen de la finca. Por ejemplo, el maíz que sale de un agroecosistema con un sistema de cultivos que incluye maíz puede ser vendido por el agricultor (salida de materiales y entrada de dinero de la finca). La información entra al agroecosistema en forma de un plan de manejo que entra al agroecosistema cuando el agricultor entra físicamente al mismo.

La Figura 3 es un resumen gráfico de una finca hipotética. El gráfico incluye los tipos de flujos que entran y salen de la finca y que entran y salen de los subsistemas de la finca. En este caso hipotético, la finca tiene tres agroecosistemas (dos que incluyen cultivos y uno animales). Los insumos, dinero, mano de obra y comestibles, entran al subsistema socio-económico. De allí salen de tal manera que la finca vende maicillo (sorgo), maíz, frijoles, energía humana, huevos y pollos. Este es un jemplo de un tipo de sistema de finca. Puede haber fincas con un sólo agroecosistema y otras con 10 ó más. Es interesante observar que el tamaño de la finca y el número de agroecosistemas dentro de ella, parecen estar negativamente correlacionados, es decir, que mientras más grande sea la finca son menos los agroecosistemas. Mientras que si la finca es pequeña tendrá más agroecosistemas.


subsistema

Figura 3. Una Finca representada como un sistema, con un subsistema socioeconómico, tres agroecosistemas y con flujos de materiales (insumos, maíz, etc.), (mano de obra) y dinero (saliendo al hacer compras y entrando al hacer ventas).

CLASIFICACIÓN DE FINCAS

Las razones para clasificar sistemas de fincas son muchas. Es necesario identificar los tipos de finca representativos y prioritarios en proyectos de desarrollo e investigación agrícola, para hacer la transferencia de tecnología a los agricultores de una región.

Existen diferentes tipos de clasificación de fincas. Algunos dan más énfasis a los cultivos, otros a los ingresos económicos y otros aún al tamaño y a la tenencia, etc. Es imposible describir un sistema de clasificación que siempre tendrá utilidad. Todo depende del uso que se espera dar al sistema de clasificación. Para clasificar tipos de fincas se pueden usar criterios basados en la estructura, la función o combinaciones de estructura y función.

Estructura

Los tipos de estructura de sistemas de fincas que sirven como criterios para clasificar fincas son:

1. El tamaño de la finca es un criterio comúnmente usado para clasificar fincas. Dentro de una región pequeña puede ser un buen criterio, pero en una región grande como un país, a veces tiene poca utilidad, pues una finca de 20 ha en un ambiente puede ser muy diferente a una finca de 20 ha en otra región dentro del país.

2. El número, tipo, riqueza e interacción de los agroecosistemas de una finca pueden servir de criterios útiles para distinguir entre tipos de fincas. El tipo de agroecosistemas incluye si son de tipo animal o cultivos y si son de tipo con multiespecies de cultivos o sólo una especie cultivada.

3. La riqueza de agroecosistemas se refiere al número de diferentes tipos de agroecosistemas dentro de la finca.

4. La interacción entre agroecosistemas puede ser directa o indirecta. Como dos agroecosistemas dentro de una finca son componentes del mismo sistema, siempre van a tener algún tipo de interacción. La interacción directa ocurre cuando una salida de un agroecosistema es una entrada a otro (por ejemplo, el maíz producido en un agroecosistema alimenta a las gallinas en otro). La interacción indirecta ocurre cuando la interacción entre dos agroecosistemas es un resultado de competencia para materiales (insumes, etc.) y energía (mano de obra, maquinaria, etc.), que salen del subsistema socio-económico de la finca.

Función

Las características asociadas con la función de una finca también pueden servir como criterios de clasificación. Algunos ejemplos son:

• Niveles de ingreso bruto o ingreso neto.
• Niveles de mano de obra usada en la finca.
• Porcentaje de mano de obra usado en la finca, aportado por la familia.
• Porcentaje de los alimentos consumidos en la finca, aportado por los agroecosistemas de la finca.
• Porcentaje del ingreso de la finca aportado por venta de productos agrícolas, en comparación con ingresos de otras fuentes.
• Eficiencia de uso de capital, tierra o mano de obra.

Estas características de función son solamente ejemplos de índices que se pudieran usar. Otro, como el usar o no usar maquinaria, por ejemplo, pudiera ser un criterio útil en casos específicos.

Estructura y función

Para clasificar fincas también es posible combinar criterios de estructura y criterios de función. Por ejemplo, el tamaño de la finca y el porcentaje de la superficie usada para cultivos (criterios de estructura), pudieran estar combinados con el porcentaje de la alimentación de la familia aportado por la finca y el porcentaje del ingreso del agricultor aportado por la venta de los productos de la finca. Por ejemplo, tomando dos niveles de estos criterios:

a. menos de 20 ha; más de 20 ha.
b. menos del 50% de superficie con cultivos; más del 50.
c. menos del 50% de alimentación de la familia generado en la finca; más del 50%.
d. menos del 50% del ingreso de la familia generado en la finca; más del 50%